Y yo, que ya no recordaba lo que era sentir mariposas en el estómago...
martes, 10 de enero de 2012
lunes, 2 de enero de 2012
¡Hola 2012!
Hace casi dos días que dije adiós al 2011. Y, con ello, me despedí de un año de muchos cambios: a nivel profesional, a nivel sentimental, a nivel vital. No puedo decir que haya sido mal año, pero tampoco el mejor de mi vida.
2011 permitió que me agitara brutalmente y que me reasentara, en cuanto a mi orientación sexual. Siempre será el año en el que crecí de golpe, en el que vi el sol, un año fundamental.
2011 me alejó de un trabajo que me agobiaba y me enclaustraba, para acercarme a un futuro incierto, aunque mío con todas las letras y también, ¿por qué no?, a un futuro prometedor.
2011 me dio muchos días de verano, de tranquilidad y sol. También, muchos días hacia dentro, tiempo para mi. Me concedió momentos de recogimiento, para darme la vuelta a mi misma, para re-analizarme, para observarme y examinarme.
2011 me concedió la fuerza necesaria, al final, para tomar La Decisión; para irme sin irme; para decir adiós a la persona con la que, en muchos momentos, creí que compartiría mi vida.
2011 fue tan bueno por momentos, que me permitió disfrutar de Princesa antes, durante y en el después; de una forma transversal.
Y, ¡como no! 2011 me dio la oportunidad de abrir una ventana virtual, que me conecta con vosotros, que me acompañáis y me hacéis más agradable el camino. ¡Gracias!
Por todo esto, si hiciera un balance a comienzos de Diciembre, diría que este fue un año raro, absolutamente, pero positivo y bueno; también diría que, aunque a comienzos de Enero le tenía mucho respeto, conseguí congeniar con el 2011 y, en algunos momentos, incluso fuimos amigos. Pero, los balances de los 365 días, se realizan al final, porque todo sucede continuamente y, de un día para otro, todo gira. Y, así, los últimos días de Diciembre me reservaban noticias... 2011 se ha querido despedir con un final “intenso”... A mediados de Diciembre, dije adiós a Abueliña, el alma máter de mi familia y una de las personas más trascendentales en mi vida y en la de Azul; y, para rematarla, la jornada de Nochebuena se convirtió en Díamalo, muy malo, cuando sonó el teléfono y tuve que ir a acompañar a Cactus en el adiós a su padre…
Con este regusto final, hoy por hoy, no confío mucho en este 2012 que empieza. Probablemente sea una sensación pasajera pero, ahora mismo, solo quiero que pasen rápido días, meses y momentos, que me lleven a otra temporada distinta, a otro lugar.
Tengo propósitos para el año nuevo, alguno muy fundamental en mi vida; por lo que, de momento, no me permito pensar mucho en ellos, no vaya a ser que con este aire gris que me envuelve, los destroce…
Aún así, tengo curiosidad por este nuevo año… Si el 2011 me permitió cambiar tanto, ¿a dónde me llevará el 2012?
Os lo iré contando…
¡Feliz 2012!
martes, 20 de diciembre de 2011
El después
Estos días tengo un mantra que me repito, para no desandar camino andado: “La complicidad no es amor, la confianza no es amor, el cariño no es amor”. Porque la veo y dudo; la miro a los ojos, veo sus lágrimas y me duele muchomuchomucho su dolor… y dudo; me río con ella y no recuerdo tan nítidamente que era lo que pensaba para dejarla… y dudo…
El siguiente pensamiento es “Todo sería tan fácil si esto fuera bien…”. Y entonces el runrún, el que lleva meses en mi cabeza, el que dice “si no va bien, no se puede forzar; si es genial y no te llena, es por algo; si las cosas no ocurren, hay que dejarlas volar y seguir adelante”. Princesa es estupenda y se está portando tan bien que, a veces pienso, que no me la merezco… Que no merezco sus toneladas de cariño después de desbaratarle la vida y los planes; que no merezco su apoyo en los baches, cuando voy delante suya, poniéndoselos a ella; que no merezco su sonrisa cuando provoco lágrimas;…”. Pero la vida es así: el corazón funciona como quiere; los sentimientos no se pueden dirigir; lo que se siente, se siente; lo que percibes cuando no piensas, es lo que es…
Aún así, no me va tan mal. Me siento tranquila; sonrío a veces; cuando pienso en ella no siento esa losa rara que no me dejaba respirar tanto como ahora;… Tengo ganas de caminar: un pasito y otro, y otro más, sin pensar mucho en el futuro; ver lo que me va trayendo poquito a poquito; solo un paso y otro, solo eso; alejarme de este momento y llegar a otros…
A veces pienso que, a lo mejor, con el paso del tiempo, me doy cuenta que me equivoqué; que no me entendí a mi misma y que dejé pasar la oportunidad de tenerla muchos días más en mi vida. Cuando eso ocurre, el siguiente pensamiento que aterriza es que, aún siendo así, siento que no me arrepentiré de haber hecho lo que hice, de parar esto y seguir caminando; porque, hoy por hoy, ayer por ayer, es lo que toda mi cabeza y mi cuerpo me dice, me decía…
Con eso me quedo…
lunes, 12 de diciembre de 2011
Un paso y otro paso, caminar
Llevo días sin pasarme por aquí y, las cosas han cambiado tanto en mi vida, que aún no tengo los pies en el suelo, aún no me he repuesto del ciclón...
Después de meses de idas y venidas en mi cabecita; después de mucho tiempo de ni si ni no ni qué sé yo; al final, me decidí a dar un paso más, me decidí a hablar con Princesa. Aún no sé como, pero me atreví a dejarlo...
Ahora, en el momento del “justo después” dudo de si hice bien, o fue un arranque sin más; pero también recuerdo todo el tiempo de preocupaciones y de sentimientos encontrados y sé que he hecho lo correcto.
Me duele, ¡claro! Princesa es absolutamente importante y trascendental en mi vida y hacerle (hacernos) daño, ha sido muy duro, quizás lo más duro que he hecho hasta ahora. Pero hay cosas que si no ocurren, es por algo; y esta no iba todo lo bien que yo necesitaba.
Tengo miedo del abismo, de perderla, de lo que viene ahora, de darme cuenta que me he equivocado,... Pero, aunque es un reto importante, me apetece. Me apetece salir al sol y ver que hay; me apetece conocer nuevas personas, que también me alegren los días; me apetece el reto de ser capaz de mantenerla en mi vida de forma muy importante, por la satisfacción de conseguirlo;... Me apetece enfrentarme a nuevos días.
Quizás esto sea un punto y seguido o quizás un punto y aparte. Solo el paso del tiempo, lo dirá... Mientras, me enfrento a los días con la convicción de seguir dando pasos que me acerquen a un futuro estupendo, sea cual sea...
jueves, 1 de diciembre de 2011
El momento de las palabras
Ya llevo días pensando en actualizar pero… no me salen las palabras. Creo que tengo poco que decir. Reservo una gran cantidad para una explicación importante que se acerca… Quizás sea por eso… Igual tengo un número limitado de palabras y no salen aquí porque tienen que salir en otro sitio.
Después de tanto tiempo, la claridad comienza a acercarse; empiezo a ver las cosas más nítidas hacia fuera y hacia dentro… Ya veo los contornos, todo se va aclarando por momentos. Solo queda, o eso creo, afianzar los pies en el suelo, coger impulso y dar el paso…
lunes, 14 de noviembre de 2011
Impasse
Últimamente mi vida viene y va; suceden cosas; el mundo gira y se mueve. Es raro, no es un movimiento de cambio rápido; es como si las cosas ocurrieran, sí, pero retardadas... No me siento "estable", en un punto conocido; ni me siento, tampoco, totalmente dueña de mis días. Es un impasse (si se le puede llamar así) extraño. Me pregunto hacia donde voy, si escojo el camino correcto; cada vez que redirecciono mis pasos. Son todo dudas. Es un impasse necesario, pero no veo nítidamente nada de lo que se avecina, y eso no me da seguridad.
Además, estoy enfadada. Enfadada con la gente que decide llevar la contraria por llevar la contraria, sin sentido; cuando los propósitos son positivos y lo intentamos de la mejor manera que sabemos. No dejar avanzar, interponerse, tocar los huevos, porque sí, porque no hay otra cosa, hacer daño,... deberían ser cosas que, las personas, no deberíamos saber hacer...
Por último, ¿sabéis que? Probablemente sea la última semana de izquierdas en años y... ¡tengo miedo!
jueves, 3 de noviembre de 2011
Imagen de "http://365consejosparaserfeliz.blogspot.com"
Oscilo entre un ir y venir...
Entre un si y un no...
Por el medio, un quizás. Quizás mañana, quizás ahora, quizás nunca.
Un "me muero de miedo a perderte".
Un "no me llenas lo que deberías"... O eso creo.
Me muero por tu sonrisa y tus abrazos.
No eres tan cercana como creía.
Y si nos vamos y te pierdo. Y si me quedo y nos perdemos.
Te echo de menos.
Echo de menos lo que creí que podíamos tener.
STOP
No sé si sabré.
No sé si podré.
No sé si querré...
¿Poquito a poco? ¡Yo que sé!
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